Si piensas en Fernanfloo, seguro te vienen a la mente nombres como GTA V, Happy Wheels o Slither.io. Esos juegos no solo eran parte de su contenido, eran escenarios de su locura. No importaba si el juego era sencillo o absurdo, él siempre encontraba la forma de hacerlo mil veces más divertido. Podía convertir una simple caída en un momento épico o un bug en una carcajada interminable. Verlo jugar era como ver la mente de un niño mezclada con la energía de un tornado. Y lo mejor es que, aunque muchos ya no jueguen esos títulos, siguen siendo “los juegos de Fernanfloo”.
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